Hoy se presenta como una víctima a la que se detuvo injustamente en 1992, cuando en realidad era miembro del aparato de prensa de Sendero Luminoso. Su reclamo ha motivado una demanda de la CIDH contra el Estado peruano. Pero Mónica Feria continúa escondiendo su pasado como dirigente universitaria de la organización terrorista. Aquí el testimonio de sus coetáneos descubre los orígenes de una militancia que ya ha sido puesta al descubierto por las investigaciones policiales.Por Óscar Miranda
Fuente La República
12 de febrero de 2012
Hace algunos años, Mónica Feria contó que un día ella sola hizo huir a un grupo de “matones” de Patria Roja. Era miembro del Centro Federado de Letras de la Universidad Católica y los de Patria habían venido “con cadenas” a destruir los papelógrafos que la dirigencia estudiantil había pegado en las paredes. Feria contó que mientras los demás dirigentes se refugiaron atemorizados ella les salió al frente y los enfrentó a gritos, hasta que los ‘perros’ –como se les llamaba a los militantes de la organización maoísta– desistieron de su propósito y se fueron.
En el foro de discusión en el que narró esta historia –la sección de comentarios del blog Gran Combo Club, administrado por el economista de la PUCP Silvio Rendón–, sus ex condiscípulos dijeron que no recordaban el episodio. Feria contó que, a raíz del hecho, Daniel Salas, entonces presidente del Centro Federado de Letras, renunció y que ella lo reemplazó. Salas, de inmediato, la desmintió y lo propio hicieron otros comentaristas, todos miembros de la misma generación de estudiantes de la Católica en los ochenta.
Lo que quedó claro de aquel pequeño debate fue que, a pesar del tiempo transcurrido, Mónica Feria parecía no perder la oportunidad de construirse una historia de vida llena de virtudes, con episodios de coraje y hasta heroísmo, aun cuando eso supusiera ir en contra de la verdad.
Esa es la misma Mónica Feria que acusa al Estado peruano de haber vulnerado sus derechos cuando fue detenida por terrorismo en abril de 1992, y que ha hecho que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) demande al Perú, otra vez, ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH).
Esa es la mujer que hoy, ante los organismos internacionales y fundaciones de derechos humanos, aparece como una víctima, como una defensora de los derechos humanos, y que trata de dejar atrás su pasado. Un pasado de radicalismo universitario, estrechamente ligado a Sendero Luminoso y que, según los testimonios recogidos por esta revista esta semana, pasó de la simpatía a la participación activa en esa organización terrorista.
El centro de las miradas
Mónica Feria tiene un origen provinciano pero nada humilde. Su padre fue un próspero comerciante de Cabanaconde (Arequipa) que al establecerse en Lima instaló a la familia en una hermosa casa en los Cedros de Villa. Según varios de sus condiscípulos, era dueño de una cadena de restaurantes campestres y recreos en el cono norte. Ninguna de sus tres hijas padeció estrecheces económicas, todo lo contrario. Feria estudió Derecho en la Católica sin problemas. Aun cuando sus padres se separaron y ella se fue a vivir con la madre a Balconcillo, donde administraba una peluquería, el dinero nunca le faltó.
“Era una persona a la que le gustaba destacar, sin duda”, dice un condiscípulo suyo, uno de los varios que Domingo entrevistó para tratar de reconstruir esta etapa de su vida. “No diría que tenía una personalidad fuerte sino notoria”, agrega. Otro, que llegó a ser un muy cercano amigo suyo, la describe como “una chica muy inteligente, muy simpática, pero al mismo tiempo con mucha dureza”. Feria era habladora, alzaba la voz sin complejos y se metía en todo. Un conocido la recuerda ingresando a una función ya empezada en la Filmoteca de Lima, parándose delante del ecran y saludando a gritos y agitando los brazos a los conocidos: “¡Hey! ¡Hooola!”. Otro jura habérsela encontrado en la puerta del Cineclub Raymondi, vestida con la indumentaria de los jerarcas del Partido Comunista chino. “Preparaba su vestimenta para cada reunión”, dice este condiscípulo, y asegura que cada fin de semana era una sorpresa verla aparecer y ver qué cosa se había puesto. Por supuesto, todo el mundo se la pasaba murmurando sobre ella. Y Feria, la snob, la arribista, se sentía feliz en boca de todos.
En paralelo a sus estudios de Derecho, Feria llevaba cursos de Literatura en San Marcos, donde su hermana menor, Rubeth, estudiaba Filosofía. También se vinculó a la movida subterránea. Uno de sus contertulios de bohemia en San Marcos la recuerda con una minifalda y botas, atrayendo miradas sin ruborizarse. “Era una chola rica”, dice otro de sus conocidos. Quizás no era la universitaria más linda del Fundo Pando pero, según esta fuente, su personalidad y su forma de vestir la hacían poderosamente atractiva.
La radicalización
“Era muy comprometida con las causas de izquierda”, dice una fuente de su promoción, quien la recuerda ajetreada preparando el recibimiento a unos mineros que llegaban en una marcha de sacrificio a Lima, recolectando dinero y donaciones para la olla común. Fue ese incipiente activismo el que la hizo integrar la lista de izquierda que en 1985 ganó el Centro Federado de Letras, con Daniel Salas como presidente y, entre otros cargos, ella como secretaria de Cultura, responsable de organizar las veladas culturales y artísticas.
Ninguna de las fuentes consultadas recuerda que durante esos años haya militado en algún partido de izquierda. Pero al menos dos de ellas afirman que para 1987 ya era cercana a una facción radical de la UDP, que terminó integrada a Pueblo en Marcha, el brazo político del MRTA. Ese año fue detenida por primera vez, según el relato del coronel (r) Benedicto Jiménez, cuando pegaba afiches del semanario Cambio, vocero oficioso del movimiento subversivo. De inmediato, sus condiscípulos de la PUCP recolectaron firmas pidiendo su liberación. Feria salió libre rápidamente.
De las simpatías hacia el MRTA pasó, de alguna manera que nadie sabe explicar, a una postura muy próxima a Sendero Luminoso. Sobre este tránsito escasean los testimonios categóricos. “Recuerdo una conversación hacia 1988 en la que ella ya sostenía que apostar por la Izquierda Unida, participar en elecciones y hacer política parlamentaria era una pérdida de tiempo”, dice quien fuera uno de sus buenos amigos, “y que los únicos que en realidad se la estaban jugando y arriesgando y hasta daban la vida por la revolución eran estos de acá”. Los “de acá” eran los senderistas. “Después de esa conversación nos distanciamos”.
Lo curioso es que por esa misma época es cuando Feria se vincula al grupo de intelectuales de SUR – Casa de Estudios del Socialismo, quienes publicaban la revista Márgenes. “Se hizo buena amiga de Alberto Flores Galindo, de Nelson Manrique y de Gonzalo Portocarrero”, dice una fuente. Consultado por Domingo, Nelson Manrique dice que nunca detectó que esa muchacha tan entusiasta tuviera vínculos con Sendero hasta después de su captura, en 1992. “Felizmente no la detuvieron antes porque nos habría hecho mucho daño”, afirma. Gonzalo Portocarrero, por su parte, dice que, viendo las cosas en retrospectiva, quizás había en ella una cierta simpatía por la causa senderista, que por momentos trataba de transmitir al resto de miembros del colectivo, sin éxito. “Yo veía su radicalismo como algo más lírico, más de pose, que real”, dice.
La PUCP no era San Marcos pero tenía una célula senderista instalada, reducida, clandestina pero real. En 1989, ese grupito dio la cara cuando el senador Rolando Ames presentó su informe sobre los sucesos en los penales y ellos irrumpieron en el auditorio de Sociales a lanzar arengas por la lucha armada y en contra del “gobierno genocida” de Alan García. En julio de ese año, dos de sus miembros, José Abel Malpartida y Luis Alberto Álvarez Aguilar, fueron asesinados por efectivos de la SUAT y sus cuerpos, hechos pedazos, fueron arrojados en las pampas de San Bartolo. Según una de las fuentes, Mónica Feria habría sido cercana a ambos. Otro de sus condiscípulos asegura: “Gente de adentro a mí me dijo: ella tuvo tareas de responsabilidad en el partido”.
Personaje reinventado
Como se sabe, el 13 de abril de 1992, Feria fue detenida en su casa, en Balconcillo, por un equipo de agentes del GEIN, que le incautó manuscritos de El Diario y otros documentos comprometedores, entre ellos una carta del embajador de Sendero Luminoso en el extranjero, Luis Arce Borja. Ese día se detuvo a una decena de personas, con lo que desbarató a todo el aparato del órgano de prensa de los senderistas. Unos días antes, Feria y otros dos periodistas de El Diario habían guiado a un equipo de prensa mitad inglés y mitad colombiano a pueblitos ayacuchanos en los que funcionaban los llamados “comités populares” de la banda maoísta. Ella ahora alega que solo cumplió una labor por la que le pagaron. Pero ese argumento, con toda la historia que viene con ella detrás, resulta ahora inverosímil.
Mónica Feria estuvo presa solo 14 meses. En junio de 1993, la Corte Superior de Lima la absolvió de los cargos de terrorismo y apología. Durante años, el rumor que ha circulado en los ambientes de izquierda es que una fuerte suma de dinero posibilitó esa exculpación. Uno de sus condiscípulos, que dice haber conversado del tema con senderistas a los que conoce, asegura que esa misma versión circula entre los terroristas. El general (r) Marco Miyashiro da a entender que algo de eso hubo. “Usted sabe que en el Poder Judicial suceden muchas cosas. Lo extraño es que los demás detenidos quedaron presos; ella fue una de las pocas que salió en libertad”, le dijo esta semana a esta revista.
Sea por las razones que fuese, una vez en libertad Feria no perdió tiempo y viajó a Inglaterra, donde pidió asilo político, solo unos meses antes de que la Corte Suprema anulase la sentencia anterior y ordenase un nuevo juicio oral. Desde entonces, en el Perú no se le vio más.
En el 2006, Mónica Feria se anotó un triunfo sobre el Estado peruano al lograr que la CIDH le ordene a pagarles indemnizaciones a los subversivos asesinados en la matanza de Castro Castro, a la que ella sobrevivió.
Al año siguiente fue premiada como si fuese una gran activista por los derechos humanos. Esta es la imagen que proyecta entre fundaciones y organismos internacionales en el extranjero y con la que demandó al Perú por supuestas violaciones a sus derechos cuando fue detenida en 1992.
Al año siguiente fue premiada como si fuese una gran activista por los derechos humanos. Esta es la imagen que proyecta entre fundaciones y organismos internacionales en el extranjero y con la que demandó al Perú por supuestas violaciones a sus derechos cuando fue detenida en 1992.
Al comentar estos hechos, uno de sus condiscípulos de la Universidad Católica recordaba el episodio en el que llegaba a la Filmoteca y trataba de llamar la atención de todos. “Esta demanda es lo mismo. Es llegar a un lugar y, 25 años después, decirle a todos ‘mírenme, aquí estoy’, ‘esta soy yo’”.
Fotografía extraida de los archivos de la Dincote por el Coronel PNP (r) Benedicto Jimenez.
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Imagen: Mónica Feria en los 80s
Este post será largo, por que lo haré en varias entregas. Básicamente, esta primera parte se dirige a Daniel en respuesta a La importancia de la memoria (carta abierta a Silvio Rendón); el resto va más para todos/as y tiene que ver con mi post inicial, Correo recién se da cuenta.
Hagamos memoria:
1. Efectivamente, hubo un destrozo de pancartas del CF de Letras a manos de alguien llamado Dante. El asunto fue tan grave que fue visto a nivel de la FEPUC en una junta de presidentes de Centros Federados que decidió desfederar al agresor. Mi periodo en el CF de Letras ya había pasado, pero fui a la reunión donde esto ocurrió. Fue una reunión abierta, en el J101. En representación del CF de Letras asistió Martín Monsalve. Fue una situación curiosa, pues el desfederado nunca tuvo derecho a la defensa. Haber sido desfederado incluía la pérdida del derecho de hablar en la asambleas, por lo que no se le dejó decir nada. En retrospectiva, creo que esto estuvo muy mal. Una persona siempre debe tener derecho a defenderse. Definitivamente, había muchas actitudes autoritarias en mucha gente.
2. No estuve presente en el momento del destrozo de la pancartas (entiendo que ahí estuvo Martín Tanaka, quien a partir de entonces realizaría una fabulosa imitación de cómo hablaba ese Dante), pero sí recuerdo que trascendió que el sector de Patria Roja (PR) había chocado con el CF de Letras.Y no sólo con Mónica, sino con toda la mesa directiva. Pero se la agarraron con Mónica, secretaria de cultura, a quien descalificaron por inútil e inservible para cualquier trabajo político. Sin embargo, este choque venía desde antes. En la huelga de 1984 se formó un comité de huelga, donde estaban loss representantes estudiantiles. Pues bien, la gente de PR quería, sin que nadie los hubiera elegido, formar parte de este comité. Recuerdo que chocaron con el secretario de cultura de nuestra mesa, Nicanor Dominguez, a quien también atacaron verbalmente. Su argumento era que tenían derecho a estar allí “por su trayectoria”. Finalmente, y curiosamente, sí llegaron a formar parte de este comité, junto con el APRA, que también presionaba por entrar. Nunca intervinieron en los debates estudiantiles, ni en las elecciones, pero en las huelgas y marchas hostigaban a los representantes estudiantiles, desbordándolos y traian a los dirigentes de la FEP, donde ellos tenían influencia. Hasta ahora, y hablando de la “memoria” leo que un ilustre cuentista de este sector acusa a los representantes estudiantiles de esa época de dormir en los centros federados durante la huelga (claro, él dormía en su casa), o de manifestarnos sólo hasta la Plaza de la Bandera (pues ellos querían ir siempre a la Plaza de Armas, sino ya era claudicación). Su política era desbordar a los representantes y acarrearlos a manifestaciones. Una vez más. No creo que hay a que estigmatizarlos a ellos tampoco por cosas de hace tanto tiempo. Muchos han cambiado y son gente que está contribuyendo al país. Se merecen un voto de confianza. Les corresponderá a ellos evaluar su conducta pasada a la luz del presente.
3. Recuerdo que fue una época de conflicto entre gremios estudiantiles, en especial entre el CF de Letras y la mesa de la FEPUC. En este conflicto, recuerdo la participación activa de Martín Monsalve, Mónica Feria , Rodolfo Noriega y Rafael Vega-Centeno. No así, la tuya, Daniel. Yo no sé los detalles de tu gestión (y de verdad que no creo que éstos sean tan relevantes ahora), pero no te recuerdo liderando al CF de Letras. Difícilmente, se podría explicar esta imagen por la conspiración de nadie. Era normal que el/la secretario/a de cultura. Mónica Feria en tu mesa y Nicanor Dominguez en la mía, tuviera más visibilidad que el presidente. Era la persona encargada de los actos culturales, que eran los que daban más visibilidad al CF. Pero ya te digo, no te vi muy visible. Puede ser que Vds. tuvieran más descentralización de tareas entre Vds. No lo sé. Esta fue la época de la llamada “guerra de las galaxias”. Subieron las pensiones y la FEPUC llamó a una manifestación de universidades privadas, pero el CF de Letras se opuso y les cayó la presión de PR. Fue una época en que había mucho conflictos. He señalado temas de conflicto con Dino Torres, que presidía la FEPUC. Pues si se trata de abrir acusaciones sobre el pasado, no habría cuándo terminar. Prefiero dejarlo en que esta memoria no es muy informativa sobre temas actuales de implicaciones criminales como una denuncia por pertenecer a un grupo terrorista. Vds. no estaban en nada parecido y vuestros conflictos no fueron tampoco tan graves como para dar un salto hacia temas tan delicados, como los que vendrían años después.
4. Creo que como balance no está demás señalar algunas cosas negativas. En cualquier momento podemos recordar las cosas positivas que hubo, que fueron muchas. En esa ápoca todos tuvimos comportamientos algo autoritarios. Por ejemplo, en tu mesa directiva se destituyó a otro miembro de la mesa. En la nuestra también. Claro, lo llevamos a asamblea de delegados, pero es muy fuerte hacer algo así. Por lo que me compete, lo digo como una autocrítica. Además, porque hubo quienes nos lo criticaron y hoy considero que tuvieron razón y quisiera que lo sepan. En ese momento nos irritó mucho que este miembro de la mesa no se dedicara al trabajo de representante estudiantil, como sí lo estábamos haciendo nosotros. Para eso había sido elegido. No consideramos justo que no se dedicara. Pero bueno, creo que este juego de acusaciones mutuas en el que habéis caído, ignora lo más importante y por lo uno debería comenzar: criticarse a sí mismo antes que a la otra persona.
5. Sin embargo, todos estos hechos, “recuperar la memoria”, han devenido en algo más simple: crear el perfil de Mónica Feria como una mentirosa megalómana. Si esto es de lo que se trata, creo que no se está haciendo justicia a los hechos. Mucha gente era vehemente en esa época. No vengamos ahora a criminalizar la vehemencia o la pasión en dedicarse a la representación estudiantil. La seguidilla de acusaciones que se hacen es completamente normal, pues hay discrepancias. Dos personas de equipos de fútbol diferentes ven cosas diferentes: una ve penal y la otra no lo ve. El tema se va de las manos cuando se cae en elprofiling, lo cual trae consecuencias penales. Y en relación a esto, contaré lo siguiente.
6. En 1983 hubo dos grandes desastres naturales en el Perú: las sequías en el sur y las inundaciones en el norte. El fenómeno del Niño nos golpeó muy fuerte esa vez. Yo recién había entrado a la PUCP. En educación se constituyó un Comité de Apoyo a los Damnificados. Fue entonces que conocí a Maritza Garrido Lecca, de educación, con quien formamos parte de este comité. Hicimos colectas, empacamos ayuda (víveres, remedios) que fue canalizada a través de la iglesia católica y un grupo de estudiantes de ingeniería y letras fuimos a la zona, Santo Domingo en el Alto Piura, llevando ayuda y haciendo trabajos de ingeniería y algunas encuestas. Recuerdo una reunión, sin la memoria no me hace jugadas, en agosto de 1983 en la que nos pusimos a hablar de las elecciones municipales que se venían, aquellas que ganó Alfonso Barrantes. Entonces Maritza anunció que votaría por Grados Bertorini, que simpatizaba con el gobierno de Belaúnde y con Acción Popular. Claramente, ella veía a las izquierdas como algo lejano. Era lo contrario a la vehemencia; muy dulce y refinada. Algunas semanas después me encontraría con un miembro de esta comisión, una estudiante de educación. Me diría que ya no había comisión, que el tema había pasado y que la gente estaba ocupada en otras cosas. Una estaba haciendo esto, la otra, lo otro y Maritza prefiere dedicarse al ballet. Me lo dijo con un sonrisita en la que creí entender “mira las frivolidades a las que se dedican”. Estábamos ante una chica de buena familia, de buen colegio, de excelente futuro….
Uno puede pensar “qué equivocada imagen que teníamos de esta persona” como si lo que viniera después siempre hubiera estado allí oculto, sin que lo viéramos. Yo más bien creo que esta persona cambió, que lo que uno vio antes difícilmente puede ser informativo sobre lo que esta persona sería y haría nueve años después. Se aplica a Martiza Garrido Lecca y se aplica a todas/os.
7. Sobre Mónica Feria es cierto que “todos sabíamos” que era senderista. Como lo pone Aldo Mariátegui, era vox populi. Y, definitivamente, en esto tiene toda la razón. Era lo que “todos sabíamos”. En esa época yo también la hacía en Sendero. Luminoso. Sin embargo, nunca me constó nada directamente. Era lo que la gente decía: “¿Sabes? Mónica Feria es senderista”. “Ah, ya. Hay que tenir cuidado”, decía uno. No recuerdo en qué momento “todos” nos enteramos de su senderismo, supongo que habrá sido en 1986 o 1987, uno o dos años después de que Vds. compartieran mesa directiva en el CF de Letras. Por supuesto que a nadie le sorprendió cuando la detuvieron, cinco o seis años después, en 1992. Sin embargo, me acuerdo de algunos detalles ocurridos durante estos cinco años. En plena época “senderista” de Mónica Feria, ella trabajaba activamente con Alberto Flores Galindo, no sé si en alguna investigación o simplemente participaba de las discusiones de SUR, un grupo de ilustres intelectuales entonces de izquierdas. Incluso, si mal no recuerdo, y esto se debe poder documentar, escribió un artículo que salió publicado en la revista “Márgenes” . Otra cosa que también llegó a mis oídos, y esto creo que no todos “lo sabíamos”, era que se había vuelto cantante de rock subterráneo. No me consta tampoco. A comienzos de los noventas, lo que también llegó a mis oídos es que en San Marcos vendía cebiche en una carretilla y que esta era su tapadera para hacer trabajado político para Sendero Luminoso. Tampoco lo he visto y la verdad, ni siquiera en ese momento me pareció muy creíble.. Sí me acuerdo y me consta de su radicalidad a fines de los noventas, evidenciada en discusiones en la clase de Guillermo Rochabrún, en un curso de sociología del desarrollo (¿o sociología económica? La memoria me falla) que llevamos entre otros, Martín Tanaka, Mónica Feria y yo, por mencionar algunos nombres. Esta radicalidad se expresaba en decir que en le país había una guerra, que las FFAA estaban masacrando campesinos en el campo. No condenaba explícitamente a Sendero Luminoso aunque tampoco la escuché en clase justificar sus acciones, si bien se notaba simpatía. Creo que en esa época, y eso dura hasta el trabajo de la CVR, había la percepción que eran las fuerzas del estado las responsables de la mayoría de las muertes en el país. Si exprimo mi memoria llego hasta ahí. No tengo nada en lo que yo pueda decir: “yo la vi haciendo esto”. Debo decir sí que en tiempo real estuve convencido de su senderismo. Hoy no creo que esta percepción sea un criterio para condenar a una persona. No se puede condenar a alguien porque “todos sabíamos algo”. Para nada. El estado de derecho no funciona condenando a una persona por este tipo de criterio. Eso sí, una de las cosas que no cuadraba con la incuestionada imagen de una Mónica senderista era su carácter indisciplinado. Nunca me la imaginé aceptando la rígida disciplina senderista. Como nunca la imaginé perjudicando a alguien o contribuyendo a hacerlo. Posiblemente estas imágenes mías puedan haber sido engañosas. Puede ser. Me puedo equivocar. Pero si se quería hacer memoria, he ahí la mía. Ahí están mis percepciones; ahí están mis evidencias.
A fines de 1991 o comienzos de 1992 (no me acuerdo exactamente) me encontré con Mónica en Sociales PUCP. No s saludamos y sostuvimos una breve conversación en que me pidió que visitara a Rodolfo Noriega, quien estaba recluído en Canto Grande acusado de ser miembro de Sendero Luminoso. Rodolfo había participado también de vuestra mesa directiva, como secretario de proyección social. Creo que nadie de quienes lo conocieron en la universidad lo fue a visitar mientras estuvo preso, con la excepción, entiendo, del padre Felipe (Pipo) Zegarra. Rodolfo era un cristiano de izquierda. De lo que conocí en Letras, era la persona que menos te podrias imaginar que se fuera a meter a Sendero Luminoso. Pues le dije que no. Me negué a visitarlo. En ese momento entendí que visitar a una persona que estaba en la cárcel constuía una aprobación a los actos de Sendero Luminoso. Hoy me lo cuestiono. Que cada quien saque sus conclusiones sobre este hecho.
A Mónica la detienen pocos días después del 5 de abril de 1992. La presentan publicamente y sale gritando, pero nunca supe lo que gritó. En al televisión escuché gritos incomprensibles (y editados, con voces en off hablando) entre los que no pude distinguir nada en claro, al menos esto es lo que recuerdo. La televisión y los rumores de la época dijeron que hacía reglajes a la gente de las ONGs. En esa época Sendero Luminoso ya tenía un gran récord de asesinatos de dirigentes sindicales y de los barrios de Lima, siendo el caso más sonado el asesinato de María Elena Moyano en Villa el Salvador. Recuerdo que la televisión presentó como evidencia de culpabilidad unas supuestas cartas escritas desde Bélgica por Luis Arce Borja, ex director de El Diario, y dirigidas a Mónica Feria, en las que Arce le habría pedído documentación sobre María Elena Moyano. Después vendría la masacre de Castro Castro. Y sobre esto haré una reflexión comparando la reacción de la gente entonces con la que tuvo en un caso similar. En 1986 se cometeria en tres cárceles de Lima otra masacre de presos, quienes se amotinaron y tomaron rehenes. Me acuerdo que en la PUCP se suspendieron las actividades y nos mandaron a todos a casa. Después nos enteraríamos que habían bombardeado El Frontón y matado a los presos. El asunto motivó la indignación ciudadana. En los días posteriores hubo en los medios dep rensa una avalancha de comunicados de organizaciones civiles condenando la forma en que el gobierno había debelado el motín. En el congreso llovieron las protestas, y no sólo de parte de las izquierdas, sino de otros representantes. Recuerdo bien a Fernando Olivera acusando vehemente al gobierno por el asunto. Dijo que Alan Garcia se había lavado las manos como Pilatos, por lo que fue obligado a retirar sus palabras. Y por supuesto, los ojos del mundo estaban en el Perú porque nuestro país era sede de un encuentro de la Internacional Socialista, a la cual pertenecía (¿pertenece?) el APRA. Nadie identificaba en ese momento la condena a una masacre como esa con la defensa del terrorismo. Pues bien, seis años después, la masacre de Castro Castro ocurre en un momento completamente diferente para el país.. Fujimori acababa de dar un golpe de estado. Los líderes del congreso democráticamente elegidos estaban bajo arrestro domiciliario. No podían salir de sus casas. No estaban para condenar nada. La prensa, y después lo supimos bien, estaba comprada por Montesinos. No estaban para condenar nada. Y también es verdad que el país tampoco era el mismo. El consenso se había volteado.
Condenar la masacre ahora sí era identificado con apoyar el terrorismo. No sólo eso: ahora la misma gente justificaba lo que antes condenaba. He visto cómo no poca, mucha, gente de izquierdas cambio de un día para otro. El 5 de abril por la mañana era de izquierdas y al día siguiente apoyaba y celebraba el golpe de estado de Fujimori. Se había creado un nuevo consenso. Simplemente, para que conste, quisiera recordar que hubo un país diferente, antes de Fujimori y Montesinos, en que algunos principios estuvieron vigentes entre los peruanos y peruanas. Después éstos se perdieron.
De Mónica se dijo mucho también durante su estadía en prisión. Recuerdo que la prensa (¿o alguien?) contó que había salido libre en base a la “ley de arrepentimiento”, pero que en su caso había habido al
go turbio. Su familia habría pagado dinero para que salga libre y fuera del país. Se dijeron más cosas: que Mónica había reclutado a mucha gente para Sendero Luminoso, entre ellos Rodolfo Noriega, pero que él, más pobre, se había quedado en prisión, mientras ella, más rica, sí podía pagar para salir; que ella utilizó a Alberto Flores Galindo para ganar acceso al ambiente de las ONGs y hacerles reglajes para después atacarlas. Muchas cosas pueden decirse, pero se necesita un riguroso control de calidad de la información. Los “teléfonos malogrados” abundan y en estos casos más todavía. A la larga es poca gente es la que se cuestiona estas cosas. En julio de 1992 sería la masacre de calle Tarata en Miraflores. Todos estábamos conmocionados por la criminalidad y vesanía de una masacre como esa, tan cerca de nuestros lugares de residencia. Todos condenábamos y condenamos a Sendero Luminoso. Si algo se quería era acabar con esta plaga, cueste lo que cueste.
8. Aquí intercalaré algo. Alguna vez afines de los noventas, ya residiendo yo fuera delpaís y de visita en Lima, me encontré en la PUC con un ex estudiante de derecho, aprista, con quien tuvimos muchas, y ásperas, discusiones en nuestros años de estudiantes. Los tiempos habian cambiado, pensé, y tal vez podríamos evaluar un poco el pasado. Le pregunté directamente por la muerte de Ernesto Castillo Paez y por el comando Rodrigo Franco. Se rumoreaba que Agustín Mantilla estaba muy ligado a la célula aprista de la PUC. De hecho, alguien alguna vez vio a todos los apristas dela PUC reunidos con Agustín Mantilla en un bar del centro de Lima. No contestó a mi pregunta. Pero sí me dijo que la preocupación que ellos tenían en la PUC era por su gente en San Marcos, permanente amenazada por Sendero Luminoso. Seguramente, aquí también se podrian hacer muchas especulaciones. Supongo que como país todavia no hemos llegado a un punto donde podamos saber más sobre estos otros aspectos de la guerra interna.
9. En el caso de Mónica, el resto es ya historia conocida, pues la he expresado en otros posts. Leyendo la sentencia de la Corte Interamericana vi que había dos grupos: uno defendido por Mónica Feria y otro por otro equipo deabogados que defendía a la cúpula de Sendero Luminoso. ¿Y qué pasó aquí? No sólo eso, sino que el segundo grupo había estado amedrentando al primero. Me percaté de que había habido un cambio, que después se me hizo muy evidente. Todo el debate posterior se concentró en el pasado de Mónica Feria, no así en su posición actual decondena explícita a Sendero Luminoso. Dudo mucho que la gente que concede los premios que Mónica ha ganado en estos últimos años no conozca lo que ahora denuncia, extemporáneamente, cierta parte de la prensa peruana, como Correo, Expreso, y, recientemente La República en base a cuatro testimonios anónimos (No he visto el especial de Panorama sobre este tema, por lo que no puedo comentarlo.). Creo que los conoce, pero saca conclusiones diferentes a las que sacan estos diarios. Es algo que nos cuesta aceptar. Hay otros criterios.
10. En España, por ejemplo, mucha gente quecondena el terrorismo de ETA, la abrumadora mayoría, se indignaría si a un acusado de terrorismo no se le sigue el debido proceso. Y no les cuestiones su firmeza en condenar al terrorismo, que se te indignarían. Fue un país que vivió una cruenta guerra civil y que ha logrado un consenso sobre estándares de justicia que se deben aplicar. El haber sufrido una guerra en que se mató sumariamente a mucha gente no es utilizado para justificar la desprotección indivdual, como se hace en el país. Todo lo contrario. La crueldad de la guerra y las injusticias que se cometieron lleva a que los ciudadanos quieran que el estado de derecho sea respetado. Es en la mente de cada ciudadano/a que vive el estado de derecho. No en las leyes, no en el poder judicial.
En EEUU mucha gente piensa que OJ Simpson, ex-futbolista acusado de matar a su esposa y absuelto, es culpable y que sus abogados recurrieron a “leguleyadas” para sacarlo libre: nunca testificó, cuestionaron la evidencia que lo incriminaba, apelaron al tema racial. Sin embargo, quien diga públicamente “OJ Simpson es un asesino” comete el delito de difamación. La mayoría de la gente prefiere un sistema que permite esto, a cambiar el sistema y atentar contra lo derechos indivduales básicos. Seguirán pensando que OJ. es culpable (una opinión significativamente diferente según la raza del opinante), pero no cambian su sistema por nada.
11. Una vez más, repito que tenemos que pensar en el presente. Si queremos sacar conclusiones prácticas sobre estas experiencias, creo que nos toca dar mensajes claros a las nuevas generaciones. Veo que se sigue idealizando la imagen de un asesino como Ernesto Guevara en camisetas, carteras, calcoman ías, etc. ¿Por qué? Entiendo esta idealización, pues hace mucho tiempo yo era parte de ella. Si algo quisiera, es dar un mensaje a las nuevas generaciones: ese no es un camino a seguir. Las injusticias y desigualdades que existen en el país no se resolverán por vías violentas. Los años de desgracias que hemos sufrido son tristemente elocuentes en dejarnos esta lección.
[acaba la enumeración]
Voy a dejar el tema aquí. Ya he dicho que si se quería recuperar la memoria, he ahí mi memoria.
Observo que la denuncia de un tabloide limeño desencadeno la reacción en otros medios y finalmente el estado peruano la ha hecho suya. El asunto está oficialmente en el poder judicial y es parte de una acusación a nivel internacional. Tocará ver qué desenlace tiene esta denuncia. Como ya he señalado antes, no le auguro éxito alguno.
(Un tema entre paréntesis. En este comentario ya he señalado mi rechazo a que se confunda mi posición con ser una ventana para el terrorismo, que condeno enérgicamente y para nada quisiera que regrese al país. Algunas rencillas, menores en comparación con el tema que nos ocupa, han llevado a algunos a insinuaciones lamentables. Mal.)
Quisiera finalmente, subrayar una vez más que mi posición es sólo representativa de mi persona, no de ningún otro contribuyente a este blog. Cada quien ha dicho lo que tenía que decir sobre este espinoso tema y toda opinión me merece respeto, el mismo que pido para la mía.
Hagamos memoria:
1. Efectivamente, hubo un destrozo de pancartas del CF de Letras a manos de alguien llamado Dante. El asunto fue tan grave que fue visto a nivel de la FEPUC en una junta de presidentes de Centros Federados que decidió desfederar al agresor. Mi periodo en el CF de Letras ya había pasado, pero fui a la reunión donde esto ocurrió. Fue una reunión abierta, en el J101. En representación del CF de Letras asistió Martín Monsalve. Fue una situación curiosa, pues el desfederado nunca tuvo derecho a la defensa. Haber sido desfederado incluía la pérdida del derecho de hablar en la asambleas, por lo que no se le dejó decir nada. En retrospectiva, creo que esto estuvo muy mal. Una persona siempre debe tener derecho a defenderse. Definitivamente, había muchas actitudes autoritarias en mucha gente.
2. No estuve presente en el momento del destrozo de la pancartas (entiendo que ahí estuvo Martín Tanaka, quien a partir de entonces realizaría una fabulosa imitación de cómo hablaba ese Dante), pero sí recuerdo que trascendió que el sector de Patria Roja (PR) había chocado con el CF de Letras.Y no sólo con Mónica, sino con toda la mesa directiva. Pero se la agarraron con Mónica, secretaria de cultura, a quien descalificaron por inútil e inservible para cualquier trabajo político. Sin embargo, este choque venía desde antes. En la huelga de 1984 se formó un comité de huelga, donde estaban loss representantes estudiantiles. Pues bien, la gente de PR quería, sin que nadie los hubiera elegido, formar parte de este comité. Recuerdo que chocaron con el secretario de cultura de nuestra mesa, Nicanor Dominguez, a quien también atacaron verbalmente. Su argumento era que tenían derecho a estar allí “por su trayectoria”. Finalmente, y curiosamente, sí llegaron a formar parte de este comité, junto con el APRA, que también presionaba por entrar. Nunca intervinieron en los debates estudiantiles, ni en las elecciones, pero en las huelgas y marchas hostigaban a los representantes estudiantiles, desbordándolos y traian a los dirigentes de la FEP, donde ellos tenían influencia. Hasta ahora, y hablando de la “memoria” leo que un ilustre cuentista de este sector acusa a los representantes estudiantiles de esa época de dormir en los centros federados durante la huelga (claro, él dormía en su casa), o de manifestarnos sólo hasta la Plaza de la Bandera (pues ellos querían ir siempre a la Plaza de Armas, sino ya era claudicación). Su política era desbordar a los representantes y acarrearlos a manifestaciones. Una vez más. No creo que hay a que estigmatizarlos a ellos tampoco por cosas de hace tanto tiempo. Muchos han cambiado y son gente que está contribuyendo al país. Se merecen un voto de confianza. Les corresponderá a ellos evaluar su conducta pasada a la luz del presente.
3. Recuerdo que fue una época de conflicto entre gremios estudiantiles, en especial entre el CF de Letras y la mesa de la FEPUC. En este conflicto, recuerdo la participación activa de Martín Monsalve, Mónica Feria , Rodolfo Noriega y Rafael Vega-Centeno. No así, la tuya, Daniel. Yo no sé los detalles de tu gestión (y de verdad que no creo que éstos sean tan relevantes ahora), pero no te recuerdo liderando al CF de Letras. Difícilmente, se podría explicar esta imagen por la conspiración de nadie. Era normal que el/la secretario/a de cultura. Mónica Feria en tu mesa y Nicanor Dominguez en la mía, tuviera más visibilidad que el presidente. Era la persona encargada de los actos culturales, que eran los que daban más visibilidad al CF. Pero ya te digo, no te vi muy visible. Puede ser que Vds. tuvieran más descentralización de tareas entre Vds. No lo sé. Esta fue la época de la llamada “guerra de las galaxias”. Subieron las pensiones y la FEPUC llamó a una manifestación de universidades privadas, pero el CF de Letras se opuso y les cayó la presión de PR. Fue una época en que había mucho conflictos. He señalado temas de conflicto con Dino Torres, que presidía la FEPUC. Pues si se trata de abrir acusaciones sobre el pasado, no habría cuándo terminar. Prefiero dejarlo en que esta memoria no es muy informativa sobre temas actuales de implicaciones criminales como una denuncia por pertenecer a un grupo terrorista. Vds. no estaban en nada parecido y vuestros conflictos no fueron tampoco tan graves como para dar un salto hacia temas tan delicados, como los que vendrían años después.
4. Creo que como balance no está demás señalar algunas cosas negativas. En cualquier momento podemos recordar las cosas positivas que hubo, que fueron muchas. En esa ápoca todos tuvimos comportamientos algo autoritarios. Por ejemplo, en tu mesa directiva se destituyó a otro miembro de la mesa. En la nuestra también. Claro, lo llevamos a asamblea de delegados, pero es muy fuerte hacer algo así. Por lo que me compete, lo digo como una autocrítica. Además, porque hubo quienes nos lo criticaron y hoy considero que tuvieron razón y quisiera que lo sepan. En ese momento nos irritó mucho que este miembro de la mesa no se dedicara al trabajo de representante estudiantil, como sí lo estábamos haciendo nosotros. Para eso había sido elegido. No consideramos justo que no se dedicara. Pero bueno, creo que este juego de acusaciones mutuas en el que habéis caído, ignora lo más importante y por lo uno debería comenzar: criticarse a sí mismo antes que a la otra persona.
5. Sin embargo, todos estos hechos, “recuperar la memoria”, han devenido en algo más simple: crear el perfil de Mónica Feria como una mentirosa megalómana. Si esto es de lo que se trata, creo que no se está haciendo justicia a los hechos. Mucha gente era vehemente en esa época. No vengamos ahora a criminalizar la vehemencia o la pasión en dedicarse a la representación estudiantil. La seguidilla de acusaciones que se hacen es completamente normal, pues hay discrepancias. Dos personas de equipos de fútbol diferentes ven cosas diferentes: una ve penal y la otra no lo ve. El tema se va de las manos cuando se cae en elprofiling, lo cual trae consecuencias penales. Y en relación a esto, contaré lo siguiente.
6. En 1983 hubo dos grandes desastres naturales en el Perú: las sequías en el sur y las inundaciones en el norte. El fenómeno del Niño nos golpeó muy fuerte esa vez. Yo recién había entrado a la PUCP. En educación se constituyó un Comité de Apoyo a los Damnificados. Fue entonces que conocí a Maritza Garrido Lecca, de educación, con quien formamos parte de este comité. Hicimos colectas, empacamos ayuda (víveres, remedios) que fue canalizada a través de la iglesia católica y un grupo de estudiantes de ingeniería y letras fuimos a la zona, Santo Domingo en el Alto Piura, llevando ayuda y haciendo trabajos de ingeniería y algunas encuestas. Recuerdo una reunión, sin la memoria no me hace jugadas, en agosto de 1983 en la que nos pusimos a hablar de las elecciones municipales que se venían, aquellas que ganó Alfonso Barrantes. Entonces Maritza anunció que votaría por Grados Bertorini, que simpatizaba con el gobierno de Belaúnde y con Acción Popular. Claramente, ella veía a las izquierdas como algo lejano. Era lo contrario a la vehemencia; muy dulce y refinada. Algunas semanas después me encontraría con un miembro de esta comisión, una estudiante de educación. Me diría que ya no había comisión, que el tema había pasado y que la gente estaba ocupada en otras cosas. Una estaba haciendo esto, la otra, lo otro y Maritza prefiere dedicarse al ballet. Me lo dijo con un sonrisita en la que creí entender “mira las frivolidades a las que se dedican”. Estábamos ante una chica de buena familia, de buen colegio, de excelente futuro….
Uno puede pensar “qué equivocada imagen que teníamos de esta persona” como si lo que viniera después siempre hubiera estado allí oculto, sin que lo viéramos. Yo más bien creo que esta persona cambió, que lo que uno vio antes difícilmente puede ser informativo sobre lo que esta persona sería y haría nueve años después. Se aplica a Martiza Garrido Lecca y se aplica a todas/os.
7. Sobre Mónica Feria es cierto que “todos sabíamos” que era senderista. Como lo pone Aldo Mariátegui, era vox populi. Y, definitivamente, en esto tiene toda la razón. Era lo que “todos sabíamos”. En esa época yo también la hacía en Sendero. Luminoso. Sin embargo, nunca me constó nada directamente. Era lo que la gente decía: “¿Sabes? Mónica Feria es senderista”. “Ah, ya. Hay que tenir cuidado”, decía uno. No recuerdo en qué momento “todos” nos enteramos de su senderismo, supongo que habrá sido en 1986 o 1987, uno o dos años después de que Vds. compartieran mesa directiva en el CF de Letras. Por supuesto que a nadie le sorprendió cuando la detuvieron, cinco o seis años después, en 1992. Sin embargo, me acuerdo de algunos detalles ocurridos durante estos cinco años. En plena época “senderista” de Mónica Feria, ella trabajaba activamente con Alberto Flores Galindo, no sé si en alguna investigación o simplemente participaba de las discusiones de SUR, un grupo de ilustres intelectuales entonces de izquierdas. Incluso, si mal no recuerdo, y esto se debe poder documentar, escribió un artículo que salió publicado en la revista “Márgenes” . Otra cosa que también llegó a mis oídos, y esto creo que no todos “lo sabíamos”, era que se había vuelto cantante de rock subterráneo. No me consta tampoco. A comienzos de los noventas, lo que también llegó a mis oídos es que en San Marcos vendía cebiche en una carretilla y que esta era su tapadera para hacer trabajado político para Sendero Luminoso. Tampoco lo he visto y la verdad, ni siquiera en ese momento me pareció muy creíble.. Sí me acuerdo y me consta de su radicalidad a fines de los noventas, evidenciada en discusiones en la clase de Guillermo Rochabrún, en un curso de sociología del desarrollo (¿o sociología económica? La memoria me falla) que llevamos entre otros, Martín Tanaka, Mónica Feria y yo, por mencionar algunos nombres. Esta radicalidad se expresaba en decir que en le país había una guerra, que las FFAA estaban masacrando campesinos en el campo. No condenaba explícitamente a Sendero Luminoso aunque tampoco la escuché en clase justificar sus acciones, si bien se notaba simpatía. Creo que en esa época, y eso dura hasta el trabajo de la CVR, había la percepción que eran las fuerzas del estado las responsables de la mayoría de las muertes en el país. Si exprimo mi memoria llego hasta ahí. No tengo nada en lo que yo pueda decir: “yo la vi haciendo esto”. Debo decir sí que en tiempo real estuve convencido de su senderismo. Hoy no creo que esta percepción sea un criterio para condenar a una persona. No se puede condenar a alguien porque “todos sabíamos algo”. Para nada. El estado de derecho no funciona condenando a una persona por este tipo de criterio. Eso sí, una de las cosas que no cuadraba con la incuestionada imagen de una Mónica senderista era su carácter indisciplinado. Nunca me la imaginé aceptando la rígida disciplina senderista. Como nunca la imaginé perjudicando a alguien o contribuyendo a hacerlo. Posiblemente estas imágenes mías puedan haber sido engañosas. Puede ser. Me puedo equivocar. Pero si se quería hacer memoria, he ahí la mía. Ahí están mis percepciones; ahí están mis evidencias.
A fines de 1991 o comienzos de 1992 (no me acuerdo exactamente) me encontré con Mónica en Sociales PUCP. No s saludamos y sostuvimos una breve conversación en que me pidió que visitara a Rodolfo Noriega, quien estaba recluído en Canto Grande acusado de ser miembro de Sendero Luminoso. Rodolfo había participado también de vuestra mesa directiva, como secretario de proyección social. Creo que nadie de quienes lo conocieron en la universidad lo fue a visitar mientras estuvo preso, con la excepción, entiendo, del padre Felipe (Pipo) Zegarra. Rodolfo era un cristiano de izquierda. De lo que conocí en Letras, era la persona que menos te podrias imaginar que se fuera a meter a Sendero Luminoso. Pues le dije que no. Me negué a visitarlo. En ese momento entendí que visitar a una persona que estaba en la cárcel constuía una aprobación a los actos de Sendero Luminoso. Hoy me lo cuestiono. Que cada quien saque sus conclusiones sobre este hecho.
A Mónica la detienen pocos días después del 5 de abril de 1992. La presentan publicamente y sale gritando, pero nunca supe lo que gritó. En al televisión escuché gritos incomprensibles (y editados, con voces en off hablando) entre los que no pude distinguir nada en claro, al menos esto es lo que recuerdo. La televisión y los rumores de la época dijeron que hacía reglajes a la gente de las ONGs. En esa época Sendero Luminoso ya tenía un gran récord de asesinatos de dirigentes sindicales y de los barrios de Lima, siendo el caso más sonado el asesinato de María Elena Moyano en Villa el Salvador. Recuerdo que la televisión presentó como evidencia de culpabilidad unas supuestas cartas escritas desde Bélgica por Luis Arce Borja, ex director de El Diario, y dirigidas a Mónica Feria, en las que Arce le habría pedído documentación sobre María Elena Moyano. Después vendría la masacre de Castro Castro. Y sobre esto haré una reflexión comparando la reacción de la gente entonces con la que tuvo en un caso similar. En 1986 se cometeria en tres cárceles de Lima otra masacre de presos, quienes se amotinaron y tomaron rehenes. Me acuerdo que en la PUCP se suspendieron las actividades y nos mandaron a todos a casa. Después nos enteraríamos que habían bombardeado El Frontón y matado a los presos. El asunto motivó la indignación ciudadana. En los días posteriores hubo en los medios dep rensa una avalancha de comunicados de organizaciones civiles condenando la forma en que el gobierno había debelado el motín. En el congreso llovieron las protestas, y no sólo de parte de las izquierdas, sino de otros representantes. Recuerdo bien a Fernando Olivera acusando vehemente al gobierno por el asunto. Dijo que Alan Garcia se había lavado las manos como Pilatos, por lo que fue obligado a retirar sus palabras. Y por supuesto, los ojos del mundo estaban en el Perú porque nuestro país era sede de un encuentro de la Internacional Socialista, a la cual pertenecía (¿pertenece?) el APRA. Nadie identificaba en ese momento la condena a una masacre como esa con la defensa del terrorismo. Pues bien, seis años después, la masacre de Castro Castro ocurre en un momento completamente diferente para el país.. Fujimori acababa de dar un golpe de estado. Los líderes del congreso democráticamente elegidos estaban bajo arrestro domiciliario. No podían salir de sus casas. No estaban para condenar nada. La prensa, y después lo supimos bien, estaba comprada por Montesinos. No estaban para condenar nada. Y también es verdad que el país tampoco era el mismo. El consenso se había volteado.
Condenar la masacre ahora sí era identificado con apoyar el terrorismo. No sólo eso: ahora la misma gente justificaba lo que antes condenaba. He visto cómo no poca, mucha, gente de izquierdas cambio de un día para otro. El 5 de abril por la mañana era de izquierdas y al día siguiente apoyaba y celebraba el golpe de estado de Fujimori. Se había creado un nuevo consenso. Simplemente, para que conste, quisiera recordar que hubo un país diferente, antes de Fujimori y Montesinos, en que algunos principios estuvieron vigentes entre los peruanos y peruanas. Después éstos se perdieron.
De Mónica se dijo mucho también durante su estadía en prisión. Recuerdo que la prensa (¿o alguien?) contó que había salido libre en base a la “ley de arrepentimiento”, pero que en su caso había habido al
go turbio. Su familia habría pagado dinero para que salga libre y fuera del país. Se dijeron más cosas: que Mónica había reclutado a mucha gente para Sendero Luminoso, entre ellos Rodolfo Noriega, pero que él, más pobre, se había quedado en prisión, mientras ella, más rica, sí podía pagar para salir; que ella utilizó a Alberto Flores Galindo para ganar acceso al ambiente de las ONGs y hacerles reglajes para después atacarlas. Muchas cosas pueden decirse, pero se necesita un riguroso control de calidad de la información. Los “teléfonos malogrados” abundan y en estos casos más todavía. A la larga es poca gente es la que se cuestiona estas cosas. En julio de 1992 sería la masacre de calle Tarata en Miraflores. Todos estábamos conmocionados por la criminalidad y vesanía de una masacre como esa, tan cerca de nuestros lugares de residencia. Todos condenábamos y condenamos a Sendero Luminoso. Si algo se quería era acabar con esta plaga, cueste lo que cueste.
8. Aquí intercalaré algo. Alguna vez afines de los noventas, ya residiendo yo fuera delpaís y de visita en Lima, me encontré en la PUC con un ex estudiante de derecho, aprista, con quien tuvimos muchas, y ásperas, discusiones en nuestros años de estudiantes. Los tiempos habian cambiado, pensé, y tal vez podríamos evaluar un poco el pasado. Le pregunté directamente por la muerte de Ernesto Castillo Paez y por el comando Rodrigo Franco. Se rumoreaba que Agustín Mantilla estaba muy ligado a la célula aprista de la PUC. De hecho, alguien alguna vez vio a todos los apristas dela PUC reunidos con Agustín Mantilla en un bar del centro de Lima. No contestó a mi pregunta. Pero sí me dijo que la preocupación que ellos tenían en la PUC era por su gente en San Marcos, permanente amenazada por Sendero Luminoso. Seguramente, aquí también se podrian hacer muchas especulaciones. Supongo que como país todavia no hemos llegado a un punto donde podamos saber más sobre estos otros aspectos de la guerra interna.
9. En el caso de Mónica, el resto es ya historia conocida, pues la he expresado en otros posts. Leyendo la sentencia de la Corte Interamericana vi que había dos grupos: uno defendido por Mónica Feria y otro por otro equipo deabogados que defendía a la cúpula de Sendero Luminoso. ¿Y qué pasó aquí? No sólo eso, sino que el segundo grupo había estado amedrentando al primero. Me percaté de que había habido un cambio, que después se me hizo muy evidente. Todo el debate posterior se concentró en el pasado de Mónica Feria, no así en su posición actual decondena explícita a Sendero Luminoso. Dudo mucho que la gente que concede los premios que Mónica ha ganado en estos últimos años no conozca lo que ahora denuncia, extemporáneamente, cierta parte de la prensa peruana, como Correo, Expreso, y, recientemente La República en base a cuatro testimonios anónimos (No he visto el especial de Panorama sobre este tema, por lo que no puedo comentarlo.). Creo que los conoce, pero saca conclusiones diferentes a las que sacan estos diarios. Es algo que nos cuesta aceptar. Hay otros criterios.
10. En España, por ejemplo, mucha gente quecondena el terrorismo de ETA, la abrumadora mayoría, se indignaría si a un acusado de terrorismo no se le sigue el debido proceso. Y no les cuestiones su firmeza en condenar al terrorismo, que se te indignarían. Fue un país que vivió una cruenta guerra civil y que ha logrado un consenso sobre estándares de justicia que se deben aplicar. El haber sufrido una guerra en que se mató sumariamente a mucha gente no es utilizado para justificar la desprotección indivdual, como se hace en el país. Todo lo contrario. La crueldad de la guerra y las injusticias que se cometieron lleva a que los ciudadanos quieran que el estado de derecho sea respetado. Es en la mente de cada ciudadano/a que vive el estado de derecho. No en las leyes, no en el poder judicial.
En EEUU mucha gente piensa que OJ Simpson, ex-futbolista acusado de matar a su esposa y absuelto, es culpable y que sus abogados recurrieron a “leguleyadas” para sacarlo libre: nunca testificó, cuestionaron la evidencia que lo incriminaba, apelaron al tema racial. Sin embargo, quien diga públicamente “OJ Simpson es un asesino” comete el delito de difamación. La mayoría de la gente prefiere un sistema que permite esto, a cambiar el sistema y atentar contra lo derechos indivduales básicos. Seguirán pensando que OJ. es culpable (una opinión significativamente diferente según la raza del opinante), pero no cambian su sistema por nada.
11. Una vez más, repito que tenemos que pensar en el presente. Si queremos sacar conclusiones prácticas sobre estas experiencias, creo que nos toca dar mensajes claros a las nuevas generaciones. Veo que se sigue idealizando la imagen de un asesino como Ernesto Guevara en camisetas, carteras, calcoman ías, etc. ¿Por qué? Entiendo esta idealización, pues hace mucho tiempo yo era parte de ella. Si algo quisiera, es dar un mensaje a las nuevas generaciones: ese no es un camino a seguir. Las injusticias y desigualdades que existen en el país no se resolverán por vías violentas. Los años de desgracias que hemos sufrido son tristemente elocuentes en dejarnos esta lección.
[acaba la enumeración]
Voy a dejar el tema aquí. Ya he dicho que si se quería recuperar la memoria, he ahí mi memoria.
Observo que la denuncia de un tabloide limeño desencadeno la reacción en otros medios y finalmente el estado peruano la ha hecho suya. El asunto está oficialmente en el poder judicial y es parte de una acusación a nivel internacional. Tocará ver qué desenlace tiene esta denuncia. Como ya he señalado antes, no le auguro éxito alguno.
(Un tema entre paréntesis. En este comentario ya he señalado mi rechazo a que se confunda mi posición con ser una ventana para el terrorismo, que condeno enérgicamente y para nada quisiera que regrese al país. Algunas rencillas, menores en comparación con el tema que nos ocupa, han llevado a algunos a insinuaciones lamentables. Mal.)
Quisiera finalmente, subrayar una vez más que mi posición es sólo representativa de mi persona, no de ningún otro contribuyente a este blog. Cada quien ha dicho lo que tenía que decir sobre este espinoso tema y toda opinión me merece respeto, el mismo que pido para la mía.
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