martes, 1 de septiembre de 2009


La "Piratería" digital va quedando desfasada

Sí hay lonche gratis
16 de agosto de 2009
Perú 21
Marco Sifuentes

En los años 80 todos éramos delincuentes. Todos los que veían una película en su casa, al menos. Y todos los que las alquilaban, desde el bodeguero de la esquina hasta Monterrey, Pharmax y Wong, que -en aquellos años- alquilaban casettes de vídeo que hoy llamaríamos piratas. Aunque, claro, en esa época, los mayorcitos recordarán, nadie hablaba de "piratería". Era natural alquilar una copia sin licencia en cualquier lugar. Cotidiano. Hasta que, a inicios de los 90, llegó Blockbuster, introdujo el concepto de "original" y empezó la persecución a un circuito de negocio que tenía ya diez años establecido.

Éste es uno de tantos episodios ilustrativos que sustentan la tesis de "¿Dónde está el pirata?", reciente libro del cineasta Alberto Durant. Escrito con la pasión del converso, Chicho Durant cuenta en la introducción de su libro que, durante años, él presidió una organización internacional que defendía los derechos de los productores cinematográficos y cuyo uno de sus fines era la lucha contra la piratería (una especie de Apdayc del cine). En el 2006, ingresó a la Maestría de Comunicaciones de la PUCP, empezó a estudiar el fenómeno, rompió con sus viejos paradigmos y, finalmente, presentó la tesis que luego se convirtió en el libro.
Durant comprendió que la legislación y ciertos modelos de negocio han quedado desfasados ante el avance de la tecnología. En estos tiempos, el costo de copiar una obra cinematográfica (o musical o literaria) es cero: únicamente lo que cuesta el soporte (digamos, un DVD en blanco) y muchas veces ni eso (si lo bajas directamente a tu computadoras). Y si el costo es cero, ¿por qué el precio no puede también ser cero?

Uno de los gurúes de la nueva sociedad de la información se llama Chris Anderson. En el 2004, propuso el modelo de negocio del "long tail" que es el secreto del éxito y el blindaje ante la crisis de, por ejemplo, Amazon.com, la famosísima librería virtual, o Google mismo. El año pasado publicó un artículo en Wired que explica cómo se han replanteado las cosas: "Free! Why $0.00 Is the Future of Business" ("¡Gratis! Por qué $0.00 es el futuro de los negocios"). La explicación es sencilla: en una economía como la generada por Internet, en la que los costos tienden a cero, el futuro de los negocios es ofrecer productos gratuitos. ¿Por qué? Para empezar, porque sí se puede pero también porque ya existe una cultura de lo gratuito.

Un par de ediciones atrás, la revista Poder publicó un ilustrativo artículo de The WarthonSchool sobre el Precio Cero. Allí se explicaba que "la tecnología digital ha posibilitado copiar fácilmente materiales protegidos por derechos de autor -música, películas, fotografías y noticias-, que son, o eran, productos de industrias tradicionales. El resultado de todo eso fue un cambio en las expectativas del consumidor. Ha surgido una "cultura de lo gratuito"; hay muchas cosas que las personas esperan obtener gratuitamente."

"Hoy vivimos en el conflicto entre los que quieren ganar dinero produciendo incluso muchas cosas innecesarias pero que influyen psicológicamente en las personas para que compren lo innecesario, lo cual es no ético, y los que quieren que las cosas sean cada vez más baratas para mejorar su estándar de vida", explica el principal investigador del Precio Cero en el Perú, el profesor de Finanzas de la Universidad del Pacífico, Guillermo Runciman. "Pero este conflicto tiene solución: Cuando el empresario se dé cuenta que producir por nada le da derecho a obtener todo lo que necesita" (ver toda su explicación en http://ir.pe/21).

El principal argumento contra la piratería es que es inmoral, un robo que genera un perjuicio económico a los autores y artistas. Mentira. En realidad, el principal enemigo es el modelo de negocios desfasado de la industria del entretenmiento y la información. La cultura de lo gratuito y el precio cero han llegado para quedarse, nuestra legislación y nuestros negocios deben empezar a adaptarse a ellas en vez de combatirlas. Al final, resulta que algunos lonches sí son gratis.
P.S.: Por casualidad, al día siguiente de publicada esta columna, el gran FOZ publica un excelente artículo en Perú Económico sobre este tema: ¿Quién pagará por YouTube?, altamente recomendado.

Y ahora... Guillermo Runciman me envía algunos apuntes para iniciar la discusión sobre el Precio Cero. "Estoy dispuesto a seguirla", me dice. Aquí va:
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¿En que consiste el precio cero?
Consiste la capacidad del "vendedor" de entregar su producto al "comprador" sin cobrarle dinero alguno.
Puede haber diversas razones para que esto suceda:
Es común en el marketing ofrecer muestras gratis (a precio cero) a fin de animar al cliente a que compre pronto una cantidad superior del bien, de modo tal que el beneficio de la venta sea superior al costo de la entrega de muestras gratis. Esta actividad es muy común en la actualidad.
Lo que no es común es entender la dinámica en la que entra la economía ante la vertiginosa velocidad del cambio tecnológico actual: Hoy un bien necesario se produce más rápido, en mayores cantidades, con materiales cada vez más sofisticados, cada vez con menor intervención de la mano del hombre, reemplazada por robótica y fuentes de energía más eficientes que antes.

Se está llegando al límite en que una sola fábrica puede producir un determinado bien necesario para cubrir la demanda total del mundo. Una segunda fábrica que intente competir va a generar sobreproducción, salvo que lo haga a menores costos vendiendo su producto a menores precios. Es probable que sobreviva la fábrica más eficiente, de lo contrario se deviene en desperdicio de recursos.

50 años atrás el reloj más barato lo fabricaba un maestro relojero suizo durante varias horas de trabajo. Al reloj había que darle cuerda diariamente así como ponerlo en la hora escuchando Radio Reloj que entre noticias y comerciales, cada minuto daba la hora. El reloj era un bien escaso y hasta un símbolo de status social. La tecnología actual que contiene un reloj permite mantener su exactitud mientras dure la batería, un robot genera un circuito impreso producto del desarrollo de la nanotecnología y los relojes son tan baratos que te los regalan en el teléfono celular o en la laptop.

Generalizando el concepto, esta dinámica de la economía permite entender que el rápido cambio tecnológico produce el desplazamiento de la curva de oferta agregada hacia la derecha, de tal modo que cruza a la curva de demanda agregada formando el precio cada vez más bajo y la cantidad de los bienes transados será mayor.
Se llega al límite del desplazamiento de la curva de oferta cuando se llega al precio cero. Lo cual desincentivaría a unos pero lo agradecerían otros.

En nuestro país se dan situaciones en que los precios de determinados bienes agrícolas como el arroz o la papa llegan a niveles inferiores a sus costos de producción. El precio cero es en estos casos pernicioso porque desincentiva la actividad del productor. La solución posible es la de fortalecer la Investigación y Desarrollo (I+D) para tender a reducir los costos de producción y a la vez planear la producción a fin de lograr que el precio no esté debajo del costo
El precio cero es saludable cuando el costo también es cero y esto puede existir cuando se minimiza el factor trabajo vía tecnología, cuando se tiende a que la demanda sea igual a la necesidad y cuando la retribución del trabajo sea el derecho de adquirir lo que se necesita y no el dinero.

La evolución de las tecnologías de producción conlleva la posibilidad de reducir paulatinamente la jornada de trabajo permitiendo el desarrollo del tiempo de ocio.
Poniéndonos en los zapatos del productor "de hoy" que realiza su trabajo con fines de lucro, es decir, para recibir dinero, sufriría una gran frustración. Pero si nos ponemos en el lugar del demandante de los bienes, este sentirá que ha bajado el costo de vida y que con lo mismo que gana puede diversificar la satisfacción de sus necesidades, siendo en consecuencia más rico que antes económicamente hablando.

Aquí tenemos que responder a la segunda pregunta: ¿Cuál es el estímulo para trabajar o producir si no voy a recibir dinero? Claro: Si el precio es cero, no voy a tener margen de ganancia y entonces no habría estímulo para producir.
Está demostrado que el ser humano no solamente trabaja por obtener dinero. Wikipedia, por ejemplo se ha construido y sigue construyéndose sobre la base de gran cantidad de aportes gratuitos ¿o es que no se concibe que alguien haga algo por amor al arte? Hoy ya no sólo somos consumidores o productores, desde "La Tercera Ola" de Alvin y Heidi Toffler hasta "Wikinomics" de Tapscott y Williams se habla de "Prosumidores" que es la combinación de ambos en cada persona, es la síntesis de los ofertantes y demandantes basados en el espíritu de cooperación y no tanto de competencia. Al final cada ser humano es capaz de ser ofertante y demandante a la vez.

Tema aparte es la necesidad que se evidencia en el Perú de garantizar que toda persona sea completa. En una publicación técnica de la Presidencia del Consejo de Ministros del año 2004 se dice que tenemos más de 5'301,000 personas con anemia permanente (cerca del 20% de la población) eso es minusvalía e incompetencia del Estado.

La dedicación a escribir estas líneas por ejemplo es por una necesidad interior de sintetizar reflexiones sobre el cambio de visión de la economía desde el principio de la escasez hacia el de la búsqueda de la abundancia para aterrizar en el desarrollo de la productividad para el bienestar.
¿De qué sirve el dinero si no hay qué comprar? Parece que nos hubiéramos olvidado que la economía es la ciencia que busca satisfacer las necesidades de los seres humanos para lo cual lo que se requiere es producción y servicios al menor costo posible. No olvidemos que durante mucho tiempo hubo operaciones comerciales sin que exista el dinero. Algún estímulo debe haber existido para producir durante la época del trueque.

Hoy el trueque puede ser relanzado sobre la base de los sistemas de información existentes. Internet 2.0 permite que cada cual informe lo que produce y sea a la vez informado de lo que necesita. Se requiere un pacto social en que todo miembro de la Población Económicamente Activa produzca lo suyo con la mayor eficiencia (pleno empleo verdadero)
Si se generaliza el sistema ¿qué sentido tiene ganar dinero si todo cuesta cero? De tender al precio cero, se puede desactivar el sistema del dinero, minimizando las desventajas que acarrea:
No obedece a la ley de Rendimiento decrecientes
Es el instrumento preferido por los sistemas de corrupción.

En suma, hoy vivimos en el conflicto entre los que quieren ganar dinero produciendo incluso muchas cosas innecesarias pero que influyen psicológicamente en las personas para que compren lo innecesario lo cual es no ético y los que quieren que las cosas sean cada vez más baratas para mejorar su estándar de vida. Pero este conflicto tiene solución: Cuando el empresario se de cuenta que producir por nada le da derecho a obtener todo lo que necesita, se dará cuenta que también así se es rico.

Finalmente ¿Esto es real? ¿Existe ya? Sin duda es real. Está comenzando a existir. Hace 42 años en el Perú sólo habían dos computadoras: La del BCRP y la de la UNI. Eran dos "main frames" con muy poca capacidad de memoria y costaron una millonada. ¿Cuántas computadoras hay hoy en el Perú? Cada cual más potente y tendiendo al precio cero.

Lo mismo puede pasar con los alimentos si nos decidimos hacer políticas constructivas donde la ciencia y la tecnología sea seriamente incentivada como promueve el doctor Modesto Montoya.
Los conflictos en el plano del copy right, la piratería y las patentes son sólo una consecuencia de la vorágine tecnológica que conduce a la democratización de la Internet y la electrónica en desmedro de los que temen que los copien. Cada cual puede sacar sus conclusiones y seguir desarrollando esta discusión.
Estoy dispuesto a "perder" mi tiempo en seguirla. Mi email es runciman_ga@up.edu.pe

Guillermo Runciman Saettone
Ingeniero Economista
Profesor de Finanzas de la Universidad del Pacífico